miércoles, 12 de febrero de 2025

Factores internos y externos que favorecen el desarrollo de conductas criminales

 

Los factores internos y externos que favorecen el desarrollo de conductas criminales son elementos importantes dado que permiten comprender las raíces del comportamiento delictivo, facilitando el diseño de estrategias de prevención, así como métodos de control más eficaces. Estos factores se dividen en aquellos que provienen del propio individuo (internos) y aquellos que están relacionados con el entorno y la sociedad en la que el sujeto se desarrolla (externos).

Factores internos

Son aquellos que están directamente relacionados con las características biológicas, psicológicas y emocionales del individuo. Uno de los factores internos más relevantes es la predisposición genética. Diversos estudios en criminología y genética conductual sugieren que ciertos individuos pueden tener una mayor propensión biológica a desarrollar conductas antisociales o delictivas. Esta predisposición, sin embargo, no determina de manera absoluta el comportamiento criminal, sino que interactúa con otros factores ambientales, lo que lleva a un desarrollo o inhibición de estas conductas.

En el ámbito psicológico, destacan los trastornos de personalidad los individuos con trastornos como la psicopatía, el trastorno antisocial de la personalidad o el trastorno límite de la personalidad, presentan mayores probabilidades de involucrarse en actividades delictivas. Estas personas suelen mostrar un patrón persistente de impulsividad, falta de empatía y conductas arriesgadas, características que facilitan la transgresión de las normas sociales y legales. La incapacidad de regular las emociones y el bajo control de los impulsos son componentes clave en la psicopatología de muchos delincuentes.

La falta de habilidades socioemocionales es un factor interno que predispone al individuo a cometer delitos. Las personas que no desarrollan adecuadamente estas habilidades, como la toma de decisiones responsables, el manejo de la ira o la capacidad de resolver conflictos de manera pacífica, tienen mayores dificultades para enfrentarse a las tensiones sociales y económicas de manera legal, lo que las lleva a optar por comportamientos delictivos como forma de gestionar sus frustraciones.

Otro factor interno relevante es el déficit en el desarrollo moral. Según las teorías de desarrollo moral, los individuos pasan por diversas etapas en las que comprenden las normas y valores de la sociedad. Sin embargo, aquellos que no alcanzan un desarrollo moral avanzado, tienden a justificar sus acciones delictivas como medio para satisfacer sus propios intereses, sin considerar las consecuencias para los demás. La disminuida capacidad para sentir culpa o remordimiento es una característica recurrente en muchos delincuentes.

Factores externos

Por su parte los factores externos son aquellos relacionados con el entorno familiar, social, económico y cultural que rodea al individuo. Estos factores ejercen una influencia decisiva en la formación de la conducta delictiva, al moldear las oportunidades, expectativas y normas con las que el individuo interactúa.

Uno de los factores externos más influyentes es la desintegración familiar. Las familias disfuncionales, caracterizadas por la falta de cohesión, el maltrato infantil, el abuso emocional o la ausencia de figuras parentales estables, aumentan el riesgo de que los niños y jóvenes desarrollen comportamientos delictivos. En particular, la falta de supervisión parental, el abandono emocional y la exposición a la violencia doméstica son factores que predisponen a los individuos a buscar modelos de comportamiento alternativos en grupos delictivos o pandillas, en los cuales encuentran la validación que no recibieron en sus hogares.

La pobreza, la desigualdad social y la exclusión económica crean condiciones propicias para el desarrollo de conductas criminales, especialmente en áreas urbanas marginalizadas. Cuando las oportunidades legales de acceder a bienes y servicios son limitadas o inexistentes, muchas personas recurren a actividades delictivas como un medio de subsistencia. La falta de acceso a educación de calidad y empleo digno son factores que refuerzan este ciclo, ya que limitan las opciones de movilidad social y perpetúan la marginación.

La influencia del entorno social es igualmente determinante. Los individuos que crecen en comunidades con altos índices de criminalidad o que se rodean de personas con conductas antisociales, están más expuestos a normalizar este tipo de comportamiento. Los grupos de pares tienen un impacto directo en el desarrollo de la identidad y las decisiones del individuo, por lo que, si el entorno valora o tolera la delincuencia, es probable que el individuo adopte estos mismos valores y actitudes. La presión social, especialmente en jóvenes, muchas veces lejos de ayudarlos terminan por llevarlos a participar en actos delictivos como medio de obtener reconocimiento o aceptación dentro del grupo.

Un caso reciente que ilustra la interacción entre factores internos y externos en el desarrollo de conductas criminales es el desmantelamiento de una red de trata de personas en Ciudad de México, tras el feminicidio de dos jóvenes venezolanas, Stephanie y Susej, en julio de 2024. Este suceso reveló la operación de organizaciones criminales que captan a mujeres vulnerables, especialmente migrantes, para explotarlas sexualmente.

Desde la perspectiva de los factores externos, la pobreza y la desigualdad social en países como Venezuela impulsan a muchas mujeres a emigrar en busca de mejores oportunidades. Sin embargo, en su tránsito, se enfrentan a situaciones de vulnerabilidad que son aprovechadas por redes de trata. Estas organizaciones operan en múltiples países de América Latina, adaptándose a las condiciones locales y explotando las debilidades en la aplicación de la ley y la corrupción.

En cuanto a los factores internos, los individuos involucrados en estas redes criminales pueden presentar déficits en el desarrollo moral y falta de empatía, lo que les permite justificar la explotación de otras personas para obtener beneficios económicos, la normalización de la violencia y la deshumanización de las víctimas son comunes en estos entornos, facilitando la perpetuación de conductas delictivas.

La noticia completa se puede visualizar en el siguiente enlace:

Noticia internacional




No hay comentarios:

Publicar un comentario

 UNIVERSIDAD ESTATAL A DISTANCIA     CÁTEDRA DE CRIMINOLOGÍA CRIMINOLOGÍA I CÓDIGO: 05271 GRUPO: 01 BLOG LA CRIMINOLOGÍA COMO CIENCIA Nombr...